Volvió a suceder.
Me habían contado que, en otro descuido, otra vida acabó.
Ahora estuve en la casa cuando sucedió.
Bajé corriendo las escaleras, al escuchar el grito de mi madre.
Y vi a la gatita en el suelo: una de las perras la mató.
Por fortuna bajé a tiempo porque mi madre ya se tambaleaba de la impresión. Como pude la atrapé y la senté.
Todo ocurrió muy rápido. Sin preludios ni drama ni aviso.
Una mordida, dientes clavados, y el cuerpo cayó, sangre. Un charco de sangre.
Me apresuré a recoger y guardar el cuerpo, secar y trapear la sangre, porque mi madre seguía afectada, no quería que siguiera viendo eso.
No me di tiempo de reaccionar ni de sentir, ni de estar nervioso ni sentir asco, ni miedo.
Guardé el cuerpo en mi baño en lo que regresaba mi hermano, quien se la llevaría a enterrar.
He pedido que se lleven a la perra de aquí, porque, no es su culpa no estar educada, pero tampoco se han hecho responables, y dicen que sí se la van a llevar. Me preocupa mi madre, por el susto y la impresión que le da cuando pasan estas cosas.
Y esto no tiene por qué estar sucediendo en mi casa.
enero 10, 2026
Cartón con sangre.
enero 06, 2026
Vacaciones en Oaxaca en familia, día 10
6 de enero de 2026
Día 10
Había puesto alarma, me desperté antes de que sonara, la apagué, terminé de empacar.
Los demás también, a su ritmo, y comenzamos a bajar maletas. Alguien de los alojamientos nos ayudó a bajar la mayoría. Pedimos transportes a la terminal, llegamos y esperamos que llegara el transporte.
Sin contratiempos.
Ya en Oaxaca fuimos en taxis al aeropuerto, donde mi hermana tenía que resolver un asunto con sus asientos asignados. Afortunadamente se pudo resolver. Y ya más relajados, pasamos a un restaurante ahí mismo a comer. Todavía teníamos tiempo así que solo estuvimos sentados, los demás con su celular casi todo el tiempo, hasta que llegó la hora en que podíamos documentar y pasar a la sala de abordaje.
De nuevo sin contratiempos.
Pasamos y estuvimos sentados otro rato. Llegó la hora y abordamos, estábamos despegando casi al mismo tiempo. Es que no íbamos todos al mismo destino; una sobrina y yo fuimos a Guadalajara, y de ahí a Tepic. Y el resto iban a transbordar: primero a Monterrey y después ya a Mérida.
Terminamos llegando casi a la misma hora también a nuestros destinos.
Estuvo bien, 6 de 10.
Vacaciones en Oaxaca en familia, día 9
5 de enero de 2026
Día 9
Bajé al baño, y por mi laptop porque se quedó en el otro cuarto, para poder escribir lo que no había escrito de días aquí. Los demás siguieron acostados.
Puse a preparar café y a derretir tocino, porque el refri estaba congelando. Y ya que se derritió eché huevos y los cociné, todavía no se levantaban, pero ya estaba cocinando porque me dio hambre, pero no iba a cocinar solo para mí; hice para todos.
Desayunamos, y estuvieron viendo si hacían algo en el pueblo, alguna actividad. Se decidieron por un paseo en motos 4x4, que ellos mismos conducirían, aunque iban guiados. De nuevo preferí quedarme a descansar. Dejaron su cochinero en la salita, yo recogí mi plato y lavé lo que usé.
Quedamos de acuerdo para más tarde, porque también se había quedado mi hermana, en vernos otra vez en el pueblo para cenar en otro lugar, en donde 2 de mis sobrinas se animaron a otra de las atracciones, un tramo de bajada en tirolesa seguido por caminata en puente elevado. Todo amarrados, con protección. Ambas se lanzaron, pero solo una quiso pasar el puente. Poco antes de eso mi hermana compró los boletos de regreso a Oaxaca, los aseguró.
Después, ya regresamos al alojamiento a seguir descansando. Platicamos un rato, yo les sugerí que dejaran todo preparado para al día siguiente, que serían nuestros viajes de regreso, ya solamente levantarse y cerrar las maletas. Y así terminó el día, yo subí a dormir aunque esa noche tuve muchísimo frío al principio, pero se pasó.
enero 05, 2026
Vacaciones en Oaxaca en familia, día 8
4 de enero de 2026
Despertamos y pedimos desayuno de McDonald's, llegó y eso desayunamos. Como el registro de salida era a las 11, ahora sí fueron más puntuales. Fuimos en 3 taxis a una central de transportes que van a varios destinos cerca, Líneas Unidas. Ahí mi hermana compró los boletos para ir a San José del Pacífico, en el viaje de la 1pm. Estuvimos esperando que llegara la hora y subimos. Como traen más de una maleta por persona... casi no quedó espacio para equipaje de los demás pasajeros. De todos modos no hubo queja de eso. Solamente cuando llegó a una estación, porque había un lugar disponible, no se pudo subir alguien que llevaba una maleta, pero se subió otra persona que llevaba mochila.
En efecto el viaje fue de 3 horas, que es algo que deberemos considerar de regreso, por nuestras salidas en avión.
Llegando a San José del Pacífico, pensamos si comer antes, o ir de una vez al alojamiento, que esta vez fue una cabaña... Decidimos ir a dejar nuestras cosas primero... Tomamos moto-taxi que nos llevó a todos en 3 unidades, y al llegar vi que era subir unos 50 escalones en el cerro, y después otros 10 para subir las maletas a donde nos íbamos a quedar.
La combinación de no tener buena condición física, no haber comido, el esfuerzo por cargar, y el aire más delgado por la altura, nos afectó a todos al subir, que perdíamos el aire. Yo ya estaba hiper ventilando, cuando bajé por una de las maletas más pesadas, pero la pude subir. La pareja de mi sobrina incluso se vomitó al subir maletas porque “se hizo el valiente” “el héroe”, al cargar de más, yo comenzaba a darme cuenta que se me nublaba la vista, así que me detuve y me senté. Esta experiencia le bajó 2 puntos de calificación.
Quedó una sola maleta en el fondo, bajando las escaleras en el camino que llega al pie de las cabañas, porque son varios alojamientos aquí.
Así que recuperamos poco a poco la energía y el aliento, y entre todos subimos la última maleta, pocos escalones cada quien.
Ya resuelto eso, bajamos para ir, o mejor dicho que nos llevaran a la central donde llegamos, y pasando vimos que justamente a pocos metros había lugares para cenar. Nos decidimos por uno sin cruzar la calle y pedimos comida. Yo pedí una baguette de tinga de pollo, y un chocolate de leche. No llegó toda la comida junta, pero llegó. Cenamos y caminamos un poco a otros establecimientos, porque estaban buscando imanes de recuerdo. Antes de regresar pasamos por un mini super a comprar algunas cosas, yo me compré un jabón para bañarme porque no me traje (estuve usando los del hotel en Huatulco) ...
De nuevo pedimos transporte para regresar a la cabaña. Al pie de las escaleras, ya estábamos cansados, así que subimos cada quien a su ritmo.
Ya en la cabaña, seguimos descansando, y comimos una sopa maruchan. Yo me bañé, pero antes tuve que volver a prender el calentador de agua (lo había prendido la señora que administra, pero al parecer se apagó). Ya bañado, me cepillé los dientes y me acosté para dormir. Poco después toca la puerta mi sobrina, diciendo que: si puedo cambiarles el cuarto, porque hay uno arriba, donde estaban ella y otra sobrina, pero no quisieron quedarse ahí porque hay que bajar 2 escaleras para ir al baño. Cuando llegamos, yo dejé algunas de mis cosas ahí originalmente, porque soy el que menos equipaje trae, y se me hizo lógico, pero les dije que nos organizáramos, así que me pasé a otro de los cuartos abajo. Pero como dije, mi sobrina me quiso cambiar para que 2 de ellas no tuvieran que bajar 2 escaleras al baño.
Así que descansé mejor; aunque al principio sentí que no podía dormirme, quizá por tanto cambio de camas en los últimos días, y que me despertaba por el frío en la cara, pero después, ni me di cuenta cuando estaban hablando algo abajo y ya eran las 8 de la mañana. Sí descansé.
