6, El fin


Ishigo Ishimaru, estás mal de la cabeza; imagen 6
Mostrando las entradas con la etiqueta Imperceptible. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Imperceptible. Mostrar todas las entradas

febrero 15, 2024

A veces te extraño.

Te dejé acercarte.
Pero es peligroso, creo que te haces ilusiones.
No me llamas tanto la atención.
Entonces me alejo.
A veces te extraño.
Regreso y creo que estás a mi disposición.
Sólo somos amigos.
No te deseo, como tú a mí.
Volvemos a lo de antes.
No pareces molesto por eso.
No sé si debería sorprenderme, porque es lo que quise de todos modos.


octubre 30, 2022

Aquelarre Maleficarum. 9: JCC, +

9.- JCC

 

{20XX} Hace diez años pensaba en esto.

Pensaba en que voy a estar retirado, pasando mis mañanas jugando videojuegos que ya terminé 2 veces. Recordando cuando el presente no era “todo digital”, y pensando en sacar mi Vita del cajón. Animándome a iniciar un juego nuevo, una nueva narrativa, una nueva visión de lo que los creadores querían plasmar. Preparando yo solo mi desayuno, y cada día hacerle una variación.

Algún día de la semana continuaría mi aprendizaje de dibujo, y colorear. Imprimir en papel adherible, y decorar... Decorar una libreta, mi celular, mi computadora, mi puerta, mis paredes.

A mediodía, me aventuro a cocinar algo que nunca he cocinado. Para probar algo que no conozco todavía. Quizá me agregue una comida favorita: sólo lo sabré si lo intento.

Ya estarían la mayoría de mis álbumes de estampas completados, y estaría a punto de salir otro, o ya lo tendría listo para pegar.

Otro día de la semana continuaría las mezclas y remezclas de canciones, un proyecto que no tenía fecha para materializarse, pero que por fin podría dedicarle mi atención.

Me sorprenderé gratamente que aún haya tanta música nueva que me gusta.

Pensaba en que voy a pasar mis días tranquilamente, en paz, porque me lo he ganado. La vida por fin habría pagado todas las cosas que robó.

Pensaba que iba a seguir solo porque esa fue mi decisión. Eso no tenía por qué cambiar.

Pasando mis tardes leyendo, organizando mis tarjetas, investigando sobre nuevas ediciones de cartas coleccionables. Diseñando en una libreta o en la computadora nuevas cartas, ediciones de personajes de mis historias, o de figuras públicas, lugares, eventos.

Después de tanto nomadismo, podría tener un gato, o dos, por fin.

Y en la noche, seguir viendo series y películas, y jugar un poco más, en línea, porque no son las mismas personas que se conectan para jugar que en la mañana. Quizá hasta me animaría a transmitir en vivo las partidas. Cuando pasa eso y los gatos se atraviesan en la cámara, el chat siempre los saluda.

Pensaba que recibiría a mis hermanas, mis sobrinas, cuando quisieran venir de visita, porque a veces se preocupan si no estoy mucho en contacto. Pero es porque no me nace naturalmente. También podría visitarlas, y comer o cenar juntos de repente. Me entretengo más jugando videojuegos con mis sobrinas, porque les tocó vivir en un auge del contenido digital, debido a la pandemia que se expandió en 2020. Iría a sus cumpleaños y otras fechas que festejen, eso sí. Y de las navidades y años nuevos, seguiríamos organizándonos para cenar juntos.

Pensaba en que podré organizar mejor los viajes para ver a mis amigas que no viven cerca, o invitarlas a que vengan también, tendré suficiente espacio y actividades para hacer. Igual a los pocos amigos que viven cerca, visitarlos e invitarlos.

Pensaba que seguiré comprando discos de música, físicos, mientras los continúen produciendo, y también videojuegos, especialmente las ediciones especiales. Hasta me podría animar a viajar para ir a conciertos también. Nunca he sido alguien que quiera hacer mucho, ni ser mucho. Así que este retiro sin objetivo, este tiempo para ocupar, para buscar actividades en qué entretenerme, y que a otros podría volver locos, a mí me queda muy bien.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

{}

El azar me dio oportunidades, y las aproveché.

Yo no culpo a las pandemias, no culpo a las guerras. No culpo a las cosas que no puedo controlar.

A veces ni a las personas culpo, porque dentro de su limitado conocimiento, sus capacidades mentales, su experiencia de vida, no encuentran otra manera de hacer las cosas. No piensan diferente porque no pueden pensar diferente.  Agradezco a la existencia que la naturaleza aún no nos aplaste, porque podría, y muy fácilmente, somos solo una especie más.

{}


marzo 10, 2020

No, nunca me voy a drogar contigo.

10 de marzo de 2020.
 
Eres mi amiga y te quise mucho.
Ahorita no sé.
Creo que me da igual si te quedas o te vas.
Si desapareces.
Si estallas en nube rosa y mojas incautos.
Si tus órganos internos etcétera.
 
Aquí estás. Mañana ya no.
Aquí estoy. Mañana no sé.
Aquí estamos, por el momento.
 
Que te intoxiques es decisión tuya. No voy a compartir eso contigo.
Y sí, te juzgo mucho. Porque es como si lo hiciera yo, y me juzgo. Y no hay balanza aquí, es sí o no.
Y digo que no.
No a todo.
 
Te escribí mucho desprecio las veces que me quedaste mal, me lo guardé, no lo compartí todavía.
Fantaseé una situación con dos personas para proyectarme sin identificarme y que una de ellas muriera de manera violenta. Y que quien se enterara dijera que era cruel esa manera de morir. Y lo era.  
 
De repente recuerdo esa época, como si fuera hace mucho tiempo, y no me gusta que no pensé bien las cosas. Aunque nos íbamos a alejar de todas maneras, míranos, yo te mando mensaje que contestas días después, y a ti no te nace contarme nada.
 
(Basado en un hecho real)Teníamos un amigo en común que dejé ir porque me hacía daño. Yo se lo permití. Pero dije "no más". Y tampoco era mi intención que él cambiara, ni que aprendiera a ser mejor persona, lo dejé de apreciar para querer eso de él.
 
A veces lo pienso y no sé por qué te conservo.
 
(Texto 3 de 2020)

junio 30, 2016

Cele, 2017 (Texto 37 de 2016)

Ya pasé 300 años sin ti. Qué más da una semana o dos más, ahora que te he encontrado.
Y continúo valorándote.
Elijo quererte. No me arrepiento.
No temo al compromiso, estoy dispuesto a llegar al final.
Debemos aceptar que todo tiene un fin, pero eso no lo hace fatalista.
Lo hace real, y por eso deberíamos disfrutarlo ahora que lo tenemos.

mayo 12, 2012

Pastillas invisibles.


No las veo pero las siento en mi mano cada vez que inclino la botella.
Una cada día para mantener la demencia a raya.
Dos no hacen el doble de efecto...
¿Pero para qué son?
Son para no querer ser algo o alguien...
Son para no querer hacer algo con mi vida y mi capacidad...
Para no marcar al mundo.
Se llaman pastillas invisibles pero no me hacen invisible.
Sólo me hacen sentir así.

marzo 18, 2012

Pastillas de silencio.

No existes, así que no leerás esto.
No estás aquí para detenerlo.
Ahora, no te cuento cuando me corto. No te cuento cuando dejo de comer a propósito.
Ahora sólo hay silencio.
Hay un límite de cuánto me pueden provocar antes de que estalle como la bolsa viscosa de vísceras que soy.
Tal vez lo mejor sea no contarte.
Tal vez lo mejor sea no ausentarme.
No dar razones para preocuparte, ni que me extrañes, porque no hay problema difícil o imposible aquí.
No te cuento cuando mi autoestima está por los suelos y sólo quiero sangrar.
No te cuento de mi plan, no te cuento de mis miedos.
No te cuento que me siento humano a veces.
No te cuento cuando muero de ganas de llorar y gritar y rasguñar las paredes hasta romperme las uñas.
No te cuento de mis dolores de cabeza.
Ahora, sólo hay silencio. Y no deberías preocuparte.
Y no existes, así que no lees esto.
No estás aquí para detenerlo.
Tal vez lo mejor sea pretender que no me sucede nada.
Tal vez lo mejor sea demostrar que estoy vacío.
Tal vez lo mejor sea despedirme de ti desde ahora.
No te cuento que me da miedo la vida y quiero morir.
No te cuento que esta realidad no me satisface y no pertenezco a este tiempo y lugar.
No te cuento de cuando me enojo tanto que me dan ganas de vomitar.
No te cuento de las veces que estoy tan enojado que quiero romper y quemar todas mis cosas y a mí también.
Ahora hay silencio, porque no existes.
No te cuento de las veces que la tristeza es abrumadora y no quiero seguir respirando.
No, porque nada de esto importa realmente.
Ahora sólo hay silencio porque me conoces demasiado, sabes que todo mejorará eventualmente.
Y sabes que no siento incertidumbre; si he de morir, lo haré antes de estar desesperado.
Sabes que todo esto carece de importancia, sabes que mis sentimientos son muy intensos y me confunden, sabes que me considero a mí mismo como "poca cosa" porque me conozco demasiado bien.
No te cuento que soy una mala persona y al final muchas personas me detestarán.
No te cuento cuando deseo con todas mis fuerzas no haber nacido.
No te cuento sobre mis condiciones mental y física, ni los resultados de mis exámenes médicos.
No te cuento porque no te interesaría saber.
No, ahora sólo hay silencio.
Todo se resolverá, me encargaré de eso, no voy a ser una carga para nadie mucho tiempo más.
Ahora sólo hay silencio.
Me trago mi dolor.
Me callo y me trago mi dolor.
Me trago mi enojo, mi angustia y mi dolor.
Y no te cuento que dejo que la depresión me consuma porque no me importa suficiente vivir mucho tiempo más.
Me quedo callado.
No te cuento que detesto a ese ser que me mira con lástima en el espejo todos los días.
Me callo y me trago mi dolor y mi autodecepción.
Me ordeno callarme y hacerlo.
Me ordeno salir.
No te cuento que me forzo a vivir porque me detesto.
No te cuento de lo mucho que me detesto.
No te cuento que soy feliz en sueños porque no tengo que lidiar con la realidad.
No te cuento de lo mucho que me gustaría ser útil o tener una habilidad que me ayude en la vida.
No te cuento que me gustaría tener un lugar donde pertenezca.
No, ahora sólo hay silencio, porque no existes.
No te cuento, y quizá sea lo mejor. No quiero que pienses nada.
Porque nada de esto importa.