Me levanté temprano para ir a desayunar, después contestaron, no se habían levantado. A mí me quedó todavía el horario matutino así que todavía me da hambre y puedo comer por ahí de las 8 am.
De ahí bajé a la playa un rato, todavía no había comprado bloqueador, pero al menos me pude meter al agua un rato porque me prestaron un short playero.
He tomado muchas bebidas pero no me he embriagado, quizá también porque estoy comiendo balanceado mi cuerpo está funcionando bien.
En lugar de ir al comedor, quisieron ir al área de “snack” y ahí había también variedad de comida, como hamburguesas, y tacos de pescado. Así que comí balanceado, aunque si quisieras podrías comer solamente papitas.
Antes de regresar al cuarto a descansar otro rato en la tarde, pasé a comprar un short, bloqueador solar, unos como zapatillas para los pies, que los cubren, ya para tener yo mi bloqueador.
Reservaron para cenar en uno de los restaurantes, al pedir, yo vi lechón, y creí que era como el de Mérida, pero resultó ser más como carnitas. Hasta con tripitas. Me lo llevaron sin piña así que reclamé, y me lo cambiaron. Por un pescado muy rico, mejor hubiera pedido eso. Me lo terminé todo. En el postre pedí un capuchino, los demás quisieron ir al teatro, como yo no quise me quedé en el restaurante tomando el capuchino. Al salir, subí una escalera, y me ubiqué que no estaba tan lejos del cuarto así que subí a pie, me hace falta el ejercicio.
Mi compañero de habitación ronca, y muy feo, como si se fuera a ahogar él solo, no me dejaba dormir. Así que, de nuevo, la decisión será reservar mi propia habitación, para no tener estos inconvenientes. Ya sé que ya lo había dicho.
31 de diciembre de 2025.
Amanece.

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