6, El fin


Ishigo Ishimaru, estás mal de la cabeza; imagen 6

abril 28, 2014

O. 1

Lo siguen intentando, quieren escapar.
El sobrio Garler transmite mensajes en un dialecto que, olvida, ya no puedo comprender.
Viene una tormenta, en un lugar familiar, caminamos los caminos descendiendo lomas donde asentamientos han prosperado.
Extraña maquinaria del futuro nos golpea el rostro con lluvia. Absorben poder del tornado. Han mandado un emisario, alguien conocido, pero el vehículo termina estrellándose enfrente nuestro. Riesgo inminente debido a la fuga de combustible. Caminamos aprisa.
Le ofrezco mi asistencia a una mujer que pareciera necesitarla, responde con orgullo, doy la vuelta y sigo mi camino sin mirar atrás.
Cargo una bolsa con un viejo amigo sin voz ni lenguaje como los nuestros. Alguien que me ve con sus ojos de doble párpado en mis recuerdos.
Creí que ya no respiraba, ya despide un olor a fallecido, por lo que tomo la decisión de enterrarlo. Pero súbitamente vuelve a hablarme.
Tiene moho su pelo, quizá por estar quieto tanto tiempo.

Me divido entre las decisiones, si terminar su posible agonía, o si compartir juntos una oportunidad para que mejore.

Veo a uno como ellos justo cuando va a concluir el sueño. Veo tres palabras en sus ojos, como escritas por manos invisibles que las dejaron para que aparecieran naturalmente en sus pupilas, de las cuales sólo recordé vagamente dos:

"XXXX XXXXX
Xomulcoyuque
Xayaxol"

1.- rincón+lugar + crear/hacer


1
#xayaxok:♦NZ9YTokmwI
 #xaxyqjz:♦n121UZIY3Y  #xaxzfep:♦G9ST8e1kt.  #xaxztzf:♦tBHQ1eLFfw  #xayaitv:♦wfDQKMI2yc

#xayaxol:♦V3cLKEbYM2

 #xaxyqka:♦5XHZwIaFcg  #xaxzfeq:♦AMC6L/pSV2  #xaxztzg:♦tDxgeCciv.  #xayaitw:♦dV8nTgr6As  #xayaxom:♦5qfcBG7gPo

2
#XAYAXOK:♦aRwGHHOyHs
 #XAXYQJZ:♦m68I6229k6  #XAXZFEP:♦RDhb1P/Q6M  #XAXZTZF:♦c9hMp1vB/c  #XAYAITV:♦GP.idK1gls

#XAYAXOL:♦oNtz/k3RlY

 #XAXYQKA:♦.pPoITV2n.  #XAXZFEQ:♦NoNchLhbl.  #XAXZTZG:♦CAot9Fn.nI  #XAYAITW:♦7sft8G3yOI  #XAYAXOM:♦zud4Fk5Nro


a
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b
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Y�yxwvnGH�I�H�GFE�DBA?>@BCD�EF�G�H�I�J�K�L

abril 26, 2014

Perla

Vino un día de entre la hierba.
Se acercó a mí, me habló por mi nombre.
Y desde entonces me seguía.
Conocía a un chico que se parecía a mí, y yo imaginé una vez a alguien como ella.
Y yo una vez dejé ir a alguien como ella.
Y siempre me respondía con la verdad. Y las palabras a veces se sienten como navajas.
Y a veces uno traga dolores por personas.
Nunca escriben historias de personas aburridas como nosotros.
Nosotros escribimos nuestras propias historias y las adornamos.
Dijo que no podría seguirme, que moriría en su ciudad. Ese bosque de edificios la había engullido, la había hecho suya, aunque ella no hació ahí.
Por las noches salía a cazar y me contaba en metáforas sobre las pesonas que consumía.
Me contaba de las personas que después la descartaban porque querían "algo más". Nosotros no éramos suficientes para unos estándares artificiales.
Tenía otra amiga que confundía siempre mis traumas. Ella creía que yo seguía pensando en personas que decidieron irse por su propio pie. Que les vaya bien.
Recibí un maletín. Aparentemente vacío. Sólo contenía postales.
Quiso que me quedara con los pocos recuerdos buenos que ella forjó del mundo.
Nacimos en un tiempo equivocado.
Vino de entre la hierba y me habló por mi nombre, me lo dijo al oído.
Tomó mi mano y me entregó algo y la cerró.
Tallé su nombre en mi pierna, tallé profundo.
La escucho en el viento, la veo en las hojas, la pruebo en el agua.

abril 14, 2014

Ruby.



Parece como si no lo entendieras.
Haces que me duela el estómago.

Se llenan mis oídos con tus gritos dolientes.
La daga se ha roto, ya no tendré manera de hacerte sentir así.
Se oxida la navaja. Mis manos pierden fuerza.
Pierden filo mis dientes.
Fluye el medicamento azul. No me dejes conectado.
Eso no es vivir, no quiero quedar así, dependiendo de un ventilador para respirar.
Y háganlo antes de que mis órganos buenos se pudran.

Tú sigues seria, callada, ingiriendo tus alimentos. Sólo intercambiamos miradas esta mañana.
Sonríes a medias, con sinceridad. Te vas a trabajar.
Yo me quedo porque es mi día libre.
El día sabe a aire caliente, reseco.
Me despierto acostado en los azulejos del comedor. Otra vez hay ropa interior de mujer que no es tuya en el baño. Le vuelvo a hablar al espejo pero no me responde. Me siento cansado y con hambre.
Salgo y quiero ir a visitarte en tu hora de comida. Me visto y encuentro su tarjeta con el mismo teléfono que no reconocía de una llamada perdida.
Vuelvo en mí y ya te comiste la mitad del emparedado. Me duele la mano derecha.
Me culpas porque te convertiste en alguien posesiva.
Vuelvo en mí y tu cabello es rubio, y recuerdo que siempre ha sido así y ya no estás reclamándome nada.
Vuelvo en mí con tus labios en los míos, no sé que dije pero usas la palabra amor en una frase.

Le hablo al espejo pero no me contesta.

Termina tu hora de la comida y me sonríes como en la mañana. La rutina nos ha devorado, porque le permitimos que nos hospedara en sus fauces, me siento seguro sabiendo que tengo muy poco control sobre mi vida.
En la noche de tu cumpleaños te veo en el baño recitando disculpas. Tocas el espejo y escondes una carta.
Le hablas pero no te responde. Sonrío. Te entiendo pero tú no del todo a mí. Él es más fuerte que ella. Él es más fuerte que tú.
Vuelvo en mí, estás encima, sabes a sal, me compartes tu calor.
Hueles a óxido. Y yo a coco.

Le hablo al espejo, y ella me responde.

abril 11, 2014

¿Para qué?

(Originalmente pensado para "Malas Decisiones")
He decidido que, si tengo una condición mental, no la negaré, ni trataré de arreglarme ni de cambiar. En cambio la aceptaré, la explotaré. Si tengo algo: -me permite pensar fuera de las restricciones de la gente común, eliminando prejuicios aunque debo trabajar más en ello, -me carga de una visión sombría del futuro, basado en la experiencia y lo que he aprendido de la gente, un realismo casi negativo y desesperanzador, -me da una memoria selectiva, que suelo llenar con trivia de miles de cosas, -me inhibe socialmente al bloquear habilidades sociales, cosas que para otros se da natural, para mí cuesta mucho trabajo y tensión hacer, -me permite disfrutar mucho de las cosas que me gustan pues conozco una carga igual de sufrimiento, -es muy difícil dejar de pensar, es muy difícil realmente estar bien, a pesar de lo que otros digan, esas reglas no aplican del todo a mí porque no lo hacen, -me permite ver con frialdad mis relaciones sanguíneas, -lo acepto, y no quiero cambiar. Yo acepto a los demás, sean como sean, y aunque cambien, porque eso último no lo decido yo. 
Sé también que parte de mi personalidad es nociva para las relaciones y por eso algunas personas decidieron irse, respeto su decisión, aunque duela, como todo, pero con el tiempo llego a aceptar que fue lo mejor. Si esas personas ya no están en mi vida, no fue porque yo lo decidiera. 
Mientras no intentes cambiarme, podemos ser amigos. Yo no quiero cambiarte, esa es una decisión que tú y sólo tú puedes tomar. 

Me convenzo de que estoy bien. 
La soledad me devora por dentro. 
Pero todas las estrellas muertas dentro de mí no me quitan la sonrisa. 

No caigo, me gusta este abismo. 
Me gusta este abismo con fuego. 
Bailo y me convierto en un rey de fuego. 
Quemo todo a mi alrededor. 
El aire huele a veneno. 
Sabes que estás segura porque te has ganado mi aprecio. 
Bailemos sobre cenizas frías. Aunque no sepas hacerlo. 
No hay ojos que te juzguen. 

Si te digo que estoy enfermo quizá me respetes. 
Las personas sanas no sabotean sus propios planes. 
Las personas sanas no buscan autodestruirse. 

Me da miedo que se metan a mi casa. No quiero tener más traumas. 
Creo que he pasado suficiente y no quiero tener más. 

No me gusta tratar con gente, suelen ser descorteses porque no soy como ellos. 
Quizá es impresión mía. Quizá doy la impresión de estar enojado, cuando en realidad lo que tengo es una carencia general de emociones. Aún así, no me gusta tratar con ellos, tienden a fijar la vista ante mi comportamiento. No elegí nacer así, y sé que si fuera como ellos, sería más feliz, pero las cosas no son así. 

abril 10, 2014

Jade

Tengo novia.
No, no tengo novia. Y si la tengo, la negaré porque es fea.
Es feo estar solo.
Pero es más feo sentirse solo.
¿Que si estoy enojado?
Sí, estoy enojado, estoy triste todo el tiempo.
Las personas que me conocen ya no me preguntan cómo estoy, pues saben las respuestas que daré.
Heridas autoinflingidas. Respuestas auto-impuestas.
Pon el casete. Dale "play".
Déjalo que suene. Baila, y los cuchillos se caerán.

Norma dice que no quiere que la reconozcan.
Ophelia estaba conmigo desde Tijuana.
Norma dice que como ella, pondría fotos de las otras chicas.
Y me daría una excusa.
Me daría un vientre vacío.
Me daría un íleo matriz.

Hace casi una vida me inspiraban palabras ajenas.
Tania está triste porque no tiene novio.
Perla está triste porque no tiene trabajo.

Katya está enojada, se cansó del drama y decidió retirarse. Hizo lo más sano.

Alguna vez tuve cuerpos ajenos en mis manos y los traté de maneras obscenas. Sólo nos divertíamos.
Pero ya no más. Las muñecas están marcadas con recordatorios de tiempos estúpidos.

Dime qué te ofrezco. Embriaguémonos, no hay razón para no hacerlo.

A veces se me olvida que Ophelia Camille no está aquí para hacerme compañía en estas noches con sabor a sangre, noches de media luna que cae a nosotros inminente.

No se me olvida que todos vamos en el mismo barco. Pero Terra no podrá soportarnos a todos. ¿Te has puesto a pensar?

marzo 28, 2014

N. A.

¿Recuerdas cuando me querías?
¿Recuerdas cuando me buscabas?
Recuerdo que decías "te quiero" y se oía tan natural. 
Tanto que me lo creía. 
¿Recuerdas cuando sonreías al verme?
El mundo está lleno de fantasmas. 
Y yo estoy lleno de demonios. Cadáveres de demonios. 
Es triste ver a tantas mujeres despesperadas por casarse, obsesionadas con el matrimonio. 
Como si un papel firmado les asegurara la fidelidad del pobre diablo que quede con ellas. 
Pero es más triste ver que no querrían casarse conmigo. 
En el fondo del cajón se ríe uno de ellos, hasta que lo aplasto. Lo aplasto con el puño cerrado. 
Cero drama dije. 
Son fantasías imaginarias de vidas alternas, sólo eso. 
Juego de palabras. 
Juego a que hablaba en serio.
Y tú te aburres de mi juego. 
Y me vuelvo predecible, hasta que me aceptas. 
Aceptas que juego algo que no podré ganar. 
Me aceptas como soy, aceptas lo que creo de mí. 
Mil veces he dicho que puedo cambiar de opinión. 
Pero no me dan ganas de hacerlo. 

Sujetaba tan fuerte mi equipaje emocional que hice que me cortara las manos para dejarlo ir y que se hundiera. Me mordí las muñecas hasta que se desprendieron. Aprendí a nadar. 
Llegué a la superficie y tomé una bocanada de aire. Y vi que nada cambia. 
Vi que nada cambia. 
Yo no cambio. 
Aunque aprendí a imitarlo. 
Detrás de ésta máscara de conformidad hay un hueco. Hay un peso. Hay simplicidad. Hay instinto. 
Tomé la decisión, dejé ir mis lastres a que se hundieran en el fango coagulante y quise volver a respirar. 
Estuve preparado para viajar en el tiempo y después ya no. 
Solté las maletas que descendieron con su esqueleto y acepté que puedo encontrar a alguien menos "ideal". 
Así que si es el futuro y lees esto, sabes con todo mi dolor que no fuiste mi primera opción, pero eres la opción con quien me quiero quedar. 
Realmente no merezco más, y no voy a cambiar para merecer más. Y quizá tú tampoco lo haces ni lo harás. 
Este viaje a ningún lugar es más divertido si uno tiene una compañera de viaje a su lado. 

Cuando me vaya, ¿qué va a quedar? Polvo, sólo eso. 

Ya no tengo "equipaje emocional", pero me pongo una máscara que te hace creer diferente. 
Si no lo hiciera, no tendríamos mucho de qué platicar, porque tú tienes muchos sentimientos, y yo no. 
Y no puedes decir que no te avisé. 

Aún respiro. Aún puedo sonreír. Aún disfruto la música y la comida. Aún disfruto la compañía de un ser querido. 

Aún estoy en este viaje hacia ningún lugar, y lo acepto.

marzo 09, 2014

Aún menos

Estoy viendo cuevas con estalagmitas de espuma.
Y amo mis objetos.

Trato de enmudecer los pensamientos tontos antes de presentarte mis opiniones predispuestas.
Amo mis objetos pero no le pertenezco a mis objetos.
Las cosas sin ti no son nada.

Trato de navegar entre la niebla que esta uva y estos licores corruptos me proveen mientras al mismo tiempo levantan el velo.
Si el mundo está llenos de fantasmas, y estoy solo, aquí no hay ningún fantasma.

La proporción correcta entre bebidas te permitirá disfrutar el trago sin asquearte mientras fluye levemente el contenido etílico hacia una nebulosa desinhibición.

Habemos anclas, y las anclas no necesitan anclas.
Nos ponen en el mundo repitiendo ciclos de vida. Saltando de cuerpo a cuerpo y de cama a cama.

Como todos los preludios en enunciados dislocados, me he vuelto una decepción para mis propios estándares sobrevaluados auto-impuestos.
Y dos minutos llevan al infarto.

Si entraras en el cuarto, no reconocerías lo que quedó después de la explosión. Todos los colores que amalgamé en ficción que quise convencerme era real.
Si hay suficiente dolor involucrado, uno o una tiende a comenzar a pensar que sea lo que sea, debe ser real.

febrero 20, 2014

Amigos sin límites.

Alejandra le respondía que sí, mientras él se deslizaba dentro de ella. 
Repetidamente, y por la boca. 
Alejandra estaba en sus rodillas, chupaba, cerrando los ojos, midiendo el tiempo. Comenzaba a memorizar sus ciclos y los de él. 

Héctor le pregunta a Alejandra si se conocen de muchos años, pero a manera de confirmación. 
Cada quien tenía su pareja, sólo que era algo que podían hacer sin que afectara su amistad. 
Habían llegado a una arreglo porque lo platicaron durante demasiado tiempo, y decidieron que lo mejor era no complicarlo: Pasaría lo que tenía que pasar y no iban a arrepentirse de las cosas que hicieran juntos. 
Alejandra había crecido en un ambiente familiar de religión inculcada desde muy pequeña, opresiva, tradicionalista, por lo que su mamá aún le levantaba la voz porque ella era muy extrovertida y sincera, al grado de no medir sus palabras. 
Héctor era más serio, aunque la sociedad lo veía de otro modo. Siempre había sido apuntado como líder, y a él no le molestaba. Las personas lo escuchaban y sus ideas no eran malas. 
Eran vecinos, se conocieron en el kinder a sus 5 años. Jugaban juntos y después cursaron la primaria también juntos. Entonces las circunstancias se encargaron de poner distancia entre ellos, pero cuando estaban en la prepa, ella regresó a ser su vecina. Y todos quienes los veían creían que terminarían casados, pero para entonces Alejandra ya llevaba meses de relación con alguien. 
Héctor trabajaba medio tiempo y no había buscado tener novia por sus obligaciones, pero no tuvo que hacerlo porque una chica del trabajo se fijó en él. La hija del dueño del negocio en el que ayudaba, una chica que en esos entonces vestía de negro. 
Él se había acostumbrado a estar solo desde que su familia regresó a su estado natal, pero Héctor quiso quedarse porque ya se había hecho de amigos, y tenía una rutina que no quiso dejar. 
Alejandra y Héctor son dos personas muy estables, concientes de sus actos y responsables de sus decisiones.
Todo comenzó como siempre comenzaba entre ellos, con una pregunta inocente. 
Eran tan buenos amigos que ya se conocían sus cuerpos desnudos en múltiples ocasiones. No tenían ese tipo de vergüenza, en cambio, tenían confianza. 
Alejandra quiso saber si sería muy diferente hacerlo con alguien más que su novio. Héctor no tuvo inconveniente en ofrecer su cuerpo.
Aunque sus parejas lo verían diferente, porque no conocían toda la historia entre ellos. 
Alejandra y Héctor se frecuentaban en la misma medida que a sus demás amigos, pero un poco menos que a sus parejas. 
Fue muy duro cuando falleció la mamá de Héctor y tuvo que viajar a Aguascalientes para los servicios funerarios. Alejandra no pudo acompañarlo, pero a su regreso lo invitó a comer.
En ese tiempo la mamá de Alejandra ya era menos rígida con ella, porque se había divorciado de su papá, y reconoció a Héctor como el marido que quería para su hija, comentario que incomodó a Alejandra.
La novia de Héctor se mudó con él poco después de eso, y también se llevaba con Alejandra porque tenían un gusto similar en series de televisión. A veces se quedaban los 4 a dormir en la misma casa, sobre todo en vacaciones.
Entonces Alejandra se comprometió con su novio. Para entonces ella y Héctor ya podían hacer de todo juntos, y salían cuando sus respectivas parejas no estaban disponibles. La novia de Héctor le ayudaba a su papá en su nuevo negocio, había cerrado el de antes y Héctor trabajaba en otra cosa. 
Para entonces Alejandra y Héctor tenían sexo contínua y secretamente, sin que se vieran afectados los lazos emocionales con las otras personas.
Héctor llegó tarde a la boda, pero cuando hubo oportunidad de hacer un brindis le deseó una vida de felicidad a los recién casados. 
Su novia atrapó el ramo, pero realmente quien se casó después fue la hermana menor de la novia de Héctor. 
Había días en que Alejandra y Héctor sólo se veían en la mañana y compartían un momento con café.
Héctor y el ahora esposo de Alejandra no se habían tratado mucho, pero después de la boda compraron el mismo videojuego y solían pasar una tarde o dos al mes en la misma partida en línea. 

2008 ♦

El alcohol lubrica las heridas.
En un trámite social me quedo callado.
Quizá debería disculparme por ser como soy, pero estaría equivocado.
Soy experto en no tomar mis propios consejos.
Hay una media luna arriba, de mí, de ti.
Hay nubes que no te dejan oirme con claridad.
Hay humo en mi cabeza, no hay ideas tan fuertes como para cortarlo y alcanzarte, y que no te aburras con mis silencios innecesarios.
Las ruinas han tapado una entrada de acceso, una ventana a mis sueños despierto.
Uno no puede tener el tiempo, uno lo utiliza, uno lo busca y lo aprovecha.
Es falta de atención lo que tengo, debería ponerte más atención.

Cuando vivía rodeado de fantasmas se me influyó un poder inservible.
Pero había inspiración para intentar describir esos mundos que me invadían de adentro hacia afuera y se anteponían a las necesidades físicas imperiosas que me eran recordadas constantemente. No había balance.
La depresión se manifestó en más de una ocasión con metal frío que no ofrecía alivio alguno.

Asirme al presente es muy difícil. Pero comenzaré con poco; terminaré por limpiar el lugar del estallido y remover los escombros de las ruinas y restaurar la ventana.
Y entonces ya podré escribir cosas que valga la pena leer.

Consecuencia.

¿Siquiera recuerdas anoche?
¿Recuerdas cada palabra?
¿Recuerdas el calor? la desinhibición? el desborre?
En la mañana aún había mareos y un temblor desencadenado por la deshidratación. 
Tuve que tomarme mi poción y forzarme a ingerir sin hambre. 
Mi sexualidad estaba rota pero ahora se formó un vacío y pedacitos de mi alma se dislocaron.
"No me siento bien" Pero no sé cómo explicarlo, si no me lo puedo explicar a mí mismo. 
Me sentía como quemado. Tenía mareos, pero no náusea, sólo debilidad. 
¿Recuerdas acaso el trato? 
Dices que no volverá a pasar pero estoy cansado de tus promesas. 
Esto significa el fin para ti, tienes los días contados.
Tengo que barrer tus desmanes y desfiguros.
¿Recuerdas cada palabra? Cada palabra pensada con terrible premeditación ardiente. 
Tragando flujo de tiempo que se fugaba por mis heridas que no terminan de costrar.
Pociones mágicas, nadie se queda tanto tiempo. 
Al final te quedas solo, lidiando con los cadáveres de demonios que te torturaban y terminaron siendo esclavos. 
¿Y dónde quedaron las cabezas? No me caían bien con la cabeza puesta. 
Había doce demonios adentro. Una incisión y manos escarbando después los cuerpos se rompían al dar a luz creaturas improbables de manera inverosímil. Respiran como nosotros. Tienen cara como nosotros. Hablan también.
Le rompes los brazos y piernas para que no se puedan ir. 
Y me hartaron y les separé la cabeza. 
Había doce...
¿Recuerdas? ¿De verdad lo haces? Yo ya estoy cansado de tus promesas. 
Tienes el tiempo contado. Privilegios recortados. Este es mi tiempo, mi cuerpo, mi lugar.

diciembre 31, 2013

Ella

Vistes de negro, pero tienes un pantalón verde que te pones a veces cuando sales.
Cantas conmigo en la calle las canciones que me gustan.
No me entiendes, no necesitas ni pretendes hacerlo, porque me aceptas.
No te gustan los videojuegos tanto como a mí, pero me acompañas y me ves jugarlos.  
Disfrutas dormir tanto como yo.
No estás tan amargada como yo, pero casi.
Así como yo, no te enojas seguido.

julio 18, 2013

Sophía 1

Acostumbrabas decir que cada vez que usábamos cloro, se iba desvaneciendo la perfección.
Acostumbrabas decir que guardábamos secretos en los ojos.
Pronto dejaste de dirigirme la palabra y tuve que ir a buscarte a tu casa con gran insistencia hasta que casi me matan tus padres.
¿Ya sólo quedan las cicatrices verdad?
Ya ni siquiera te importa.
Ya ni siquiera te importas.
En líneas paralelas, para que no estuvieran solas, yo sólo veía caminos.
No sabes cuánto te detesté por ser original.
Después, mucho después, salí.
Y ya no tenía ese peso extra que me daban los sentimientos.
Me enfoqué en el presente, y me comí lo que quedaba de ti en el refrigerador.

mayo 07, 2013

Rojo

Ella dice que está debajo de la piel. 
Ella dice que no la puedo conocer. 
Ella clama ser espíritu. 
Ella acostumbra mentir para alejarnos. 
Ha perdido un brazo en la guerra. Ahora usa una prótesis robótica. 
Dice que mientras sea funcional no le afecta. 
Ahora parece que hasta el aura nos ha afectado. 
Aquí estoy, y no me puedes encontrar. 
No sin perderte a ti misma. 
Así que, cuando desciendas con tus alas doradas envuelta en luz, y me tiendas la mano para que los acompañe hasta allá, yo te miraré con resignación, no levantaré mi mano para que la tomes, sólo suspiraré y ojalá entiendas que no puedo tocarte sin destruirte, sin condenarte, sin corromper la preciosa criatura que eres, y que en tu perfección te debes quedar con ellos, no conmigo. Porque no puedes salvarme. No puedes ayudarme. No sin hundirte en el mismo fango que corre por mis venas. 
Cuando llegues con los demás, como una invasión pero benéfica, ya tendré lista la dosis para que sea el amanecer lo último que vea. 
Y llegarás puntual, como siempre. 
Y te sorprenderás porque siempre supe lo que eras. 
Y ojalá lo entiendas. 
Y ojalá no te quedes para ver el fin conmigo. 
Y si consideras ésto egoísta, esa es tu opinión. Y no puedo hacer otra cosa que no sea saludable sino respetarla. 
Y me iré con el olor de pan recién horneado, brisa fresca de plantas, el siseo de los árboles vecinos, y los retumbos lejanos de explosiones de ciudades. 
Corre por mis venas, me envenena lentamente. Y no lo disfruto, no lo sufro, lo padezco. 
Y se hace pesado con la luz de sol. Con el aire. Con el afecto. Con las palabras de aliento. Con los desánimos. 
No haces algo para mejorarlo. Tampoco lo empeoras. Sólo me acompañas. 
Guardas mi juicio en tus enunciados y no lo sabías. 
No recuerdas cuando me lo prometiste, o quizá también eso lo soñé. 
No hará diferencia cuando vuelva a encontrar mi camino. 
Aquí está el cuchillo, y no sé cómo usarlo. 
No es ésta una crítica social, no sabría cómo empezar. 
No sabría cómo terminar. No tengo frases legítimas para convencerte, porque no tengo algo válido que pese suficiente. 
Sólo me queda el presente, porque el pasado se volvió una referencia inútil de fracasos acumulados o victorias a medias, como sobrevivir, y por el contrario el futuro es inasequible, inconsecuencial, indiscernible. 
No tengo tanto cerebro para descifrarlo. 
Vas a ver mis ojos. Vas a ver cómo sangro por dentro y querrás aliviarme. 
Pero no estás aquí para salvarlo. 
No estás aquí para detenerlo. Sólo me acompañas. Y a veces ni eso te permito. 
No vas a llegar al centro, donde está la pureza con la que fantaseo regresar. 
Antes de subir las cortinas de metal, que por cierto son eléctricas, se escuchó que se abría y cerraba una puerta, lo más probable es que fue la del callejón. 
Entonces se subieron dando paso a un espectáculo de horror digno de una película de ficción de una mente enferma y violentada: diez o veinte o treinta cuerpos de hombres y mujeres boca abajo, empalados, abiertos verticalmente por la mitad del pecho, exponiendo las costillas sin órganos internos, como preparados para comida, sin manos ni pies incluso, como hacen en ese restaurante donde se masacra sin miramientos a tantos mamíferos. 
El espectáculo no era muy diferente de lo que cada fin de semana se exponía ahí, casi con orgullo. Sin embargo de alguna forma el impacto visual se generaba porque las cabezas ésta vez eran de humanos. Como si hiciera alguna diferencia comerse a uno o a otro. Y un cartel que leía "CARNÍVORO". 
"Asesinato" lo llamaron, cuando normalmente si lo hacen con otras especies lo llaman "comercio". Quizá si el perpetrador no hubiera dejado las cabezas, se habrían comido los cuerpos pensando que era cabrito. 
Me da mucho asco la humanidad. Por eso se están ganando su extinción. 
A nivel molecular, no soy tan diferente de ellos como lo soy de una estrella azul. 
Ya no quiero tocar el suelo con los pies desnudos. 
Ya no quiero sublimarme en brisa roja con olor a óxido. 
Ya no quiero seguir consumiéndolos para sobrevivir. 
Comí mundo, y fue suficiente.

Negro

Había mundo. Así que comí, comí mundo. 
Comí mucho mundo, y me indigesté. 
Ya no quiero viajar y conocer y experimentar. 
Ya son suficientes las marcas dejadas por nudillos extraños en mi cara. Ya no quiero coleccionar más. 
Ya han sido suficientes las visitas al hospital. Ya conozco demasiados usos de un martillo. 
Extendí el brazo, pero se siente igual, quizá, hasta un poco más frío porque pierdo calor corporal. 
No estás sola, pero siempre te sentirás sola. 
Puedes cambiar, simplemente no quieres hacerlo. 
Tampoco te estoy obligando a que me pongas atención. Eso no va conmigo, o eso quiero forjarme. 
Seguramente puedes hacer otras mil cosas que te cultivarán o te harán mejor persona, que no sea pasar tiempo conmigo. 
Y aquí, no te comparto mi espacio, no te comparto mis opiniones. No quiero escuchar lo que tengas que decir, seguramente será diferente, y no quiero que contamines mis pensamientos. 
Ya hay mucho veneno. Y es mío. 
Ahora sólo queda una cuenta regresiva contra la pared. Y estás ahí. Y estás contando, y ni siquiera te has dado cuenta. 
Es que mis cronómetros están todos fuera de sincronía con el tiempo real. 
Tú en cambio posees una brújula más acertada. 
Tú sí distingues sueño de realidad. 
Tú sí te das cuenta de cómo sufren los demás a tu alrededor. 
Tú sí le das peso a los sentimientos de los demás. 
Tú sí piensas más allá de la conveniencia y una ganancia personal. 
Y por eso te tengo en tan alta estima, aunque no en un pedestal, debería clarificar. 
Tienes errores, como todos. Aún me falta conocer a alguien que no los tenga. 
Y tus errores son graves, quizá aún más que los míos. 
Pero no me baso en las otras partes de tu comportamiento que no me interesan en lo más mínimo. 
Me baso en la reacción que tendrías cuando te veas en esa situación específica, con tanta sangre sobre ti y las personas en el piso que ni conoces, y tú te alucines a ti misma frente a ti riéndote estruendosamente. Me baso en cada decisión impulsada por adrenalina que tomarías desde ahí. Me baso en tu empatía y lo poco que consideras estas opciones, que son reglas en mi mundo de los sueños. 
Me baso en que tú, teniendo tanto veneno como yo, eres diferente. 
¿Crees que sea suficiente?
Creer es fácil, no necesitas pruebas. Por eso mucha gente cree, y elige no saber. 
Saber es doloroso. Saber implica dejar de ignorar. Y mucha gente está cómoda con lo que ignora. 
Lo entiendo y no lo puedo compartir, aunque lo intente, no sin más daño. 
Pero cualquier daño que se acumule no hará diferencia. 
Va saliendo el sol, la sopa se enfrió. 
Dejo de pensar, comienzo a actuar. 
El estómago se expresa cuando llega el momento en el cual habitualmente le vierto algo para no desfallecer. Sí, padezco hambre. Te lo dije, dejarse morir es fácil. 
He sobrevivido aquí de maneras poco recomendables, o no sé cómo expresarlo mejor. 
Sólo sé que esto no es lo ideal. 
No estoy dando el máximo. 
Pesan mucho tus sentimientos. 
Y cuando me expresas tu pensar, me mortifico. 
Y no sé cómo cambiar. 
Y no sé cómo aceptar tu ayuda. 
Y no sé cómo dejar de ocultarme. 
Y termino con la misma decisión del inicio. 
Y no cambiaré, no importa cuánto te duela mi forma de ser. 
Y no quiero que me ayudes. 
Y no me importa, no me puedes tocar. No puedes llegar al centro, te lo tengo prohibido. 

Azul

Se pinta una nonrisa. 
Tus buenas intenciones me acarician el oído.
Pero está lejos de curarme lo que entiendo de ti. 
Sólo náuseas que no me dejan dormir. 
Y no quiero pensar en ti. 
Cada noche, un nuevo cuerpo se suma a mi cama. 
Cada noche retiro de entre mis dientes lo que antes palpitaba luchando por sobrevivir. 
Y están las franjas debajo de los ojos que no ocultan los asesinos. 
Recibo el cuchillo con humildad. Lo forjó con su propio fémur. 
Solamente puedo asumir el dolor y el compromiso que eso implica. 
Las franjas continúan por el cuerpo. 
Las vendas poco hacen por ocultar las magulladuras y el maltrato. 
"Es que no quiero estar sola" pretexta. 
Bien. Haces bien. 
Es mejor estar con alguien que te pegue que estar sola. 
Bien, así mueres más rápido y dejas de consumir el oxígeno que me corresponde. 
Y entonces te sigo yo, me dejo caer del precipicio y a donde no me encuentren hasta pasados dos meses. Y ya para entonces serán irreconocibles los restos. 
Pero primero, uno debería arreglar propiamente los asuntos terrenales, mortales, materiales. 
La poca materia que he logrado acumular y que a final de cuentas no sirve de nada. 
Dejarse morir es fácil, mírame, lo he estado efectuando desde hace dos meses. 
Te dije que te contaría. 
Después de mucho analizar, concluí que no me despediré. 
Un día, simplemente, no me encontrarán. 
Me desvaneceré, y entonces entenderán por qué estaba arreglando todos mis asuntos, como si tuviera planeado vivir más años. 
Y ojalá no pasen otros 15 años para que lo comprendas. 
Había mucho, y me llené las manos, los bolsillos, y la boca. 
Y me atraganté, y me raspó la garganta y las fosas nasales. 
Y el reclamo rasguñó mi esófago. La verdad quiso salir implacable. Quiso ser escuchada. 
Pero en esta circunstancia no les interesa alguien como yo, de verdad como yo. 
Así que porto la máscara de alguien que conocí hace mucho tiempo y que falleció de modo absurdo. 
Y sobrevivo siendo útil para algún mecanismo que realmente no me importa. 
Y no tengo sueños para el futuro. 
Y no tengo ambiciones, no aspiro a más. 
Y estoy aquí, después de 14 años de bajar los brazos y presumiendo las cicatrices de todas las veces que elegí ser víctima. Porque soy sobreviviente. 
Ahora grito hacia adentro donde no hace daño a nadie más sino a mí. 
Ahora trato de pensar dos veces antes de quejarme por una situación que yo provoqué. 
Trato, sigo practicando eso. Aprendo a la mala, no tengo otra manera, tengo muchas fallas en mi programación. 
Por eso aplico el borrado de cuando en cuando. Por eso puedo decirte que me importas, porque es verdad. Pero si dejarte morir sería lo mejor para ti, entonces no hay discusión aquí. 
Por eso no te cuento todo. Lo que pienso no te sirve en muchos casos, no te sirve mi antipatía. 
No te sirve saber que puedes y deberías prescindir de la gran mayoría de personas que frecuentas. 
"Tus amigos me caen mal", me limito a esa frase, y haces bien en ignorarme, mis palabras no deben jamás dictar tu actuar. 
Estarías cayendo en un error. 
Y entonces sí tendrías razones válidas para odiarte. 
Aquí, entre estas paredes y puerta y ventana, que cubrí con partes de mí para sentirme en un ambiente conocido, desde aquí te pienso. No te podré ver. 
Aunque prometí que nos conoceríamos en persona, no estoy seguro de poder cumplir mi promesa. 
La vida es un juego. 
Todo esto es juego. 
Lo sabes, ¿verdad?